El pasado sábado 7 de junio, el grupo de caminantes de La Bañeza y comarca emprendió su última etapa del Camino de San Salvador, partiendo desde La Rebollada (Asturias) con destino a la ciudad de Oviedo. Madrugaron más de lo habitual ante la previsión de calor, con el objetivo de completar la ruta a buena hora y disfrutar del destino final.
La jornada comenzó con una intensa subida por una estrecha carretera que atraviesa varias pequeñas localidades hasta alcanzar el alto del Padrún. Poco después, abandonaron la carretera para continuar el descenso por un camino que les condujo hasta el pueblo de Casares. La senda, rodeada de abundante vegetación y zonas de barro, los devolvió brevemente a la carretera, donde pasaron por la Fuente de los Locos, una fuente barroca del siglo XVIII que, a pesar de su belleza, presenta un notable deterioro.
La ruta prosiguió hasta Olloniego, donde realizaron una pausa en un bar local para reponer fuerzas. Allí pudieron apreciar la iglesia del pueblo y un monumento en homenaje a los mineros. A la salida, se encontraron con una torre defensiva, los restos de un puente medieval y el edificio del antiguo Real Portazgo, junto a un leguario que señalaba la distancia a Oviedo.
La segunda gran subida del día comenzó poco después, a través de una estrecha senda rodeada de zarzas, ortigas, eucaliptos y helechos. A pesar de la dureza del tramo, la sombra proporcionó algo de alivio. Tras pasar por delante del centro de rehabilitación, tomaron un nuevo sendero que formaba parte de una antigua calzada romana con tramos aún empedrados. Finalmente, llegaron a Picullanza, un pequeño pueblo con calles y casas adornadas con flores, desde donde ya divisaban a lo lejos la ciudad de Oviedo.
El último tramo incluyó un descenso hacia San Miguel de Pereda y un repecho final, más corto pero exigente debido al calor y al cansancio acumulado. Pronto alcanzaron La Manjoya, pasando junto a la iglesia de Santiago, y comenzaron a caminar por las aceras que los llevaban directamente al corazón de Oviedo.
El grupo completó su recorrido ante la estatua de La Regenta y la Catedral de San Salvador, donde celebraron la finalización del Camino con fotografías, sidra y una comida en un restaurante local. Más tarde, volvieron a la Catedral para sellar sus credenciales y recoger la tradicional «Salvadorana», además de visitar la Cámara Santa.
Ya por la tarde, regresaron en autobús a La Bañeza con la satisfacción de haber culminado una nueva aventura y haber compartido una experiencia inolvidable en el Camino de San Salvador.











