Lo que comenzó como una idea cargada de simbolismo y amor fraternal se convirtió en un verdadero ejemplo de solidaridad, esfuerzo colectivo y esperanza. Rubén López Aparicio, natural de La Bañeza y actualmente residente en Siero (Asturias), impulsó una iniciativa para apoyar a su hermano Ismael, quien vive en Ponferrada y cuya vida cambió drásticamente tras un grave accidente ciclista en octubre de 2023.
Con el propósito de recaudar fondos esenciales para mejorar la calidad de vida de Ismael, Rubén planteó un reto personal tan emotivo como desafiante: recorrer en bicicleta, en una sola jornada, los casi 180 kilómetros que separan su casa en Siero de la de su hermano en Ponferrada. El objetivo económico se cifró en 3.000 euros, destinados a duplicar las horas de atención domiciliaria de Ismael durante seis meses. Además, se pretendía adquirir un dispositivo de control ocular Tobii PCEye 5 (2.300 €) y un iPhone con funciones de accesibilidad avanzadas (500 €), herramientas fundamentales para que Ismael pueda comunicarse y seguir formándose en su gran pasión: la ciberseguridad.

Los preparativos del reto comenzaron meses antes, pero fue el viernes 6 de junio cuando el espíritu de camaradería se hizo presente con la llegada de los participantes, procedentes de lugares tan dispares como León, Bilbao, Gijón e incluso Suecia. Esa noche, compartieron una cena de confraternidad en Oviedo, aprovechando para ultimar los últimos detalles de la aventura.
A la mañana siguiente, el grupo de diez ciclistas inició el recorrido desde Siero pasadas las 8:00 de la mañana, con dos acompañantes especiales en los primeros kilómetros: Cipri y Javi. Pronto atravesaron el centro de Oviedo, donde se detuvieron frente a su catedral antes de encarar los valles del Oso. Desde Trubia comenzaron el ascenso al alto de la Ventana, que coronaron hacia las 13:00 horas, según lo previsto. La emoción era palpable: el tramo más duro había quedado atrás y la meta se sentía más cercana.
La bajada les llevó a San Emiliano, donde realizaron una parada para reponer fuerzas. Desde allí, continuaron por los terrenos ondulados de Babia y Laciana, organizados en relevos para combatir el viento. En Villablino vivieron otro momento especial: el encuentro con un segundo grupo de ciclistas que había salido desde Ponferrada para acompañarlos en los últimos 65 kilómetros del trayecto.

Tras un descanso en el bar Barros, el ya nutrido pelotón de 25 ciclistas afrontó el último tramo hasta llegar a Ponferrada. Un emotivo paseo final por la ribera del Sil les condujo hasta Fuentes Nuevas, donde Ismael, junto a amigos y familiares, les esperaba con una cálida y entusiasta bienvenida.
La emoción del reto cumplido se reflejaba en cada rostro, pero sobre todo en la sonrisa de Ismael, que se convirtió en el auténtico símbolo de esta jornada inolvidable. La tarde se llenó de abrazos, agradecimientos y palabras de cariño. Ismael, visiblemente emocionado, expresó su deseo de que «ojalá haya muchas más como esta», destacando la importancia del gesto de unión y acompañamiento por encima de cualquier otro logro.
Este reto solidario, concluido con éxito el 7 de junio de 2025, no solo fue una hazaña deportiva. Fue, sobre todo, un acto de amor, un ejemplo de colaboración y una fuente de inspiración para quienes acompañan a Ismael hoy y para quienes lo harán mañana. Porque, como reza el lema no escrito del grupo: A tu lado siempre, Isma.











