La Bañeza volvió ayer al medievo con el esperado inicio del Mercado Medieval, un evento que, como cada año, transforma las calles del centro en un escenario de época lleno de historia, color y tradición. La apertura oficial del mercado tuvo lugar a las seis de la tarde, aunque no fue hasta las ocho cuando se celebró el pregón inaugural, a cargo del trovador Crispín d’Olot, quien dio el pistoletazo de salida con su característico humor y lirismo.
El mercado, que se extenderá durante los días 5, 6 y 7 de agosto, sirve como antesala de las tradicionales Fiestas Patronales, y convierte a la ciudad en un atractivo enclave turístico y cultural. Las calles Manuel Diz, la Plaza Mayor y la calle El Reloj se han vestido con estandartes, puestos artesanales y decoración de época para ofrecer a vecinos y visitantes una experiencia inmersiva.
La programación para este miércoles está repleta de actividades para todas las edades, entre talleres, espectáculos de calle y pasacalles, culminando la jornada con un espectáculo nocturno de fuego y pirotecnia que llenará de luz y magia el cielo bañezano.




























