El pasado sábado 21 de febrero, un grupo de monteurbistas se reunió para retomar su andadura por el Camino de Santiago de Compostela, recorriendo la etapa comprendida entre Arzúa y Brea, con una distancia aproximada de 15 kilómetros.
El viaje en autobús hacia tierras gallegas se inició de noche cerrada, pero con la llegada del amanecer pudieron contemplar los característicos bancos de niebla, que aparecían y desaparecían entre los paisajes. En Corgo realizaron la primera parada para desayunar, disfrutando de un buen café acompañado de un trozo de bizcocho.
Ya en Arzúa, tras la foto de rigor, comenzó la caminata. El recorrido discurrió entre suaves colinas gallegas, alternando descensos y ascensos entre huertos y prados hasta alcanzar el robledal de As Barrosas. La jornada resultó ideal para caminar, con temperaturas agradables y un sol brillante que se hacía notar tras varios días de intensas lluvias.
Los arroyos y riachuelos presentaban un notable caudal, y en el sendero se apreciaban los efectos del agua acumulada. Desde las laderas, el descenso del agua se acompañaba de un murmullo constante. Los altos eucaliptos perfumaban el ambiente y filtraban los rayos solares, elevando la sensación térmica durante buena parte del trayecto.
Aprovechando el buen tiempo, el grupo se cruzó con numerosos peregrinos y caminantes. Tras recorrer varias aldeas —Cortobe, Pereiriña, Calzada, Calle y Ferreiros— alcanzaron Salceda, junto a la N-547, donde realizaron una parada para reponer fuerzas después de nueve kilómetros.
A la hora prevista, 14:00 h, todos se reunieron en Brea para desplazarse en autobús hasta Melide, con el objetivo de disfrutar de la comida. Sin embargo, el trayecto se vio interrumpido por una avería del vehículo. No fue hasta las 17:00 h cuando consiguieron un nuevo autobús que los trasladó finalmente al restaurante.
La comida se convirtió casi en una merienda debido al retraso, aunque el contratiempo no mermó el buen ánimo del grupo. La sobremesa transcurrió en un buen ambiente, momento que se aprovechó para dar la bienvenida y felicitar a los nuevos monteurbistas incorporados.
A las 19:30 h, una vez llegó el autobús procedente de León, emprendieron el regreso a La Bañeza, dando por concluida una etapa tan peculiar como memorable por los imprevistos vividos.
El grupo quedó convocado para las próximas actividades, que se celebrarán el segundo sábado y el cuarto fin de semana del mes de abril, una vez finalizada la Semana Santa.









