El sábado un numeroso grupo de monteurbistas partió a las 7:30 horas desde La Bañeza en dirección a tierras salmantinas para participar en una nueva edición del Vía Lucis, una cita ya tradicional a la que acuden desde hace más de 25 años. La romería, que este año celebró su trigésima edición, recorre aproximadamente 32 kilómetros entre las localidades de Beleña y Fuenterroble de Salvatierra, y tiene lugar el fin de semana posterior al Domingo de Resurrección para conmemorar a Jesús Resucitado.
La actividad, promovida y organizada por el padre Blas Rodríguez, presidente de ACASAN, junto a su equipo de colaboradores, volvió a reunir a numerosos romeros procedentes de distintos puntos. A su llegada, en torno a las 9:45 horas, los participantes compartieron un desayuno de chocolate con bizcochos antes de asistir a la Eucaristía, en la que se celebró la primera estación del Vía Lucis, dedicada a Cristo Resucitado.
A las 12:15 horas dio comienzo la caminata, organizada en un orden establecido para garantizar la seguridad: abrían la comitiva los coches y caballos, seguidos de tractores y burros que transportaban las esculturas, y cerraban los romeros a pie. El recorrido transcurrió junto a la histórica Ruta de la Plata, donde aún se conservan miliarios y restos visibles de la calzada romana.
Durante los primeros kilómetros, los participantes disfrutaron del paisaje característico de las dehesas salmantinas, con amplias praderas y ganado en régimen extensivo. La segunda estación tuvo lugar en la finca Sanchituerto, dedicada a María Magdalena, mientras que la tercera, en la finca Sanchiguende, honró a María Reina del Cielo. En este punto, los romeros pudieron reponer fuerzas con un refrigerio ofrecido por los propietarios.
La parada para la comida se realizó en Pedrosillo de los Aires, antes de afrontar el tramo más exigente del recorrido, caracterizado por largas cuestas de fuerte desnivel. Desde allí, quienes lo desearon pudieron optar por trasladarse en autobús hasta la siguiente estación, en Fuente Santa, dedicada a San Pedro.
Tras reanudar la marcha y recorrer los últimos 12 kilómetros, los romeros avanzaron entre trigales y encinas, con vistas a la Sierra de Béjar en el horizonte, hasta llegar a Fuenterroble de Salvatierra. En su iglesia, se celebraron las estaciones finales dedicadas a San Pablo, San Juan y el discípulo de Emaús.
En el templo, de estilo gótico y restaurado en 1996, destacan las esculturas del Cristo peregrino, así como las de los apóstoles y la Virgen María, todas ellas obra del artesano Ángel Domínguez Velázquez. Este año, cuatro de estas figuras fueron portadas durante la romería.
La jornada concluyó en un ambiente de convivencia en el albergue de peregrinos, donde los participantes disfrutaron de una cena caliente que ayudó a combatir el descenso de temperaturas nocturnas. Como broche final, el padre Blas impuso la insignia de La Palma a don Arturo, en reconocimiento a su dedicación y entusiasmo tras décadas de participación, a punto de cumplir 91 años.
El regreso se inició a las 23:30 horas, con los asistentes ya emplazados para la próxima edición de esta emblemática romería.









