La noche del Miércoles Santo se vivió con gran intensidad y emoción en las calles de La Bañeza, durante la tradicional Procesión del Silencio, organizada por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Pasadas las nueve de la noche partía desde la capilla del mismo nombre la imagen de Nuestra Señora de la Amargura, acompañada por el fervor de cientos de fieles que desafiaron las inclemencias del tiempo para no perderse este momento tan esperado de la Semana Santa bañezana.
La lluvia amenazó en varias ocasiones con deslucir la procesión. En uno de los tramos del recorrido, los organizadores se vieron obligados a cubrir con plástico a la Virgen para protegerla, lo que generó cierta incertidumbre entre los asistentes. No obstante, la mejora temporal del clima permitió descubrir nuevamente la imagen, generando aplausos y emoción entre el numeroso público que abarrotaba las calles.
Un total de 110 pujadores portaron con gran esfuerzo y devoción el paso, avanzando con solemnidad al compás de la música interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Banda Municipal de Música de La Bañeza, cuya participación añadió aún más emotividad al desfile procesional y, la cual, recibió al inicio un reconocimiento por parte de la cofradía.
El recorrido, que incluyó lugares emblemáticos como la Plaza Mayor, El Reloj, y la Plaza Fray Diego Alonso, tuvo uno de sus momentos más destacados en el encuentro con Nuestra Señora de las Angustias en la calle Escultor Rivera, en un instante lleno de simbolismo y recogimiento.





























