El sábado 26 de abril, un grupo de caminantes de La Bañeza y la comarca emprendió una nueva etapa del Camino del Salvador. Tras subir al autobús, llegaron a Pola de Lena, donde, después de tomar un café, comenzaron su recorrido. Cruzaron el pueblo y llegaron al río, el cual atravesaron para continuar por una pista asfaltada que sigue el curso del río y la autovía.
A tan solo un kilómetro de distancia, cruzaron a la otra orilla de la autovía mediante un túnel, lo que dio inicio a una subida por una hermosa senda arbolada. A pesar de la ligera lluvia que comenzó a caer, la ruta ofrecía paisajes espectaculares. En lo alto, la caminata continuó con una brusca y resbaladiza bajada a través de un estrecho sendero rodeado de vegetación, lo que añadió aún más belleza al recorrido.
Al llegar nuevamente a la autovía, continuaron su camino hasta encontrarse con la confluencia de los ríos Lena y Aller, donde nace el río Caudal, un caudaloso afluente que acompañaría su ruta. Poco después, llegaron a Ujo, un pintoresco pueblo conocido por su iglesia románica.
El grupo siguió el curso del río Caudal por un encantador paseo hasta llegar a Mieres, donde cruzaron el río por el puente peatonal «La Perra» y siguieron caminando a través del municipio. En su camino, llegaron a La Rebollada, donde hicieron una parada en la iglesia del pueblo, situada en la entrada. Frente a la iglesia, se encontraba un pequeño monumento dedicado al padre Ángel, nacido en ese mismo pueblo.
Desde La Rebollada, el grupo regresó a Pola de Lena, donde se reunieron para disfrutar de un almuerzo. Posteriormente, aprovecharon para pasear por las calles de Pola, que celebraba la fiesta de las flores. Durante el evento, se podía disfrutar de diversos puestos y actuaciones musicales en todo el pueblo. Ya al atardecer, los caminantes iniciaron su regreso a La Bañeza, cerrando así una jornada de ejercicio y disfrute del paisaje.












