Como cada año, la localidad de Quintana del Marco ha celebrado con devoción la festividad de San Isidro Labrador, patrón del campo. La jornada, organizada por la Junta Agropecuaria, ha reunido a vecinos y visitantes en una emotiva procesión que une tradición, fe y agradecimiento por los frutos de la tierra.
Uno de los momentos más singulares de esta celebración es la doble bendición del campo, una costumbre que distingue a Quintana del Marco. El sacerdote bendice «a las dos manos», primero el secano y después el regadío, en un gesto simbólico que refleja la importancia de ambos sistemas para la economía agrícola local.
En la procesión participaron el pendón y la cruz, acompañados de las imágenes de San Isidro, la Virgen de Fátima y la Virgen de Secos, en un recorrido solemne por las calles del pueblo, que culminó con la tradicional bendición de los campos.

Tras la ceremonia religiosa, la jornada continuó con un ambiente festivo que incluyó vermú popular, comida, bingo y chocolate, reforzando el carácter comunitario de esta ancestral celebración.
La veneración a San Isidro como intercesor ante Dios para pedir lluvia en primavera se remonta al siglo XIII, cuando en los pueblos de Castilla la Nueva y otras regiones agrícolas del centro peninsular se realizaban rogativas para evitar la pérdida de las cosechas por la sequía. Estas plegarias, fruto de un contexto marcado por un clima seco y la frecuente amenaza de hambruna, consolidaron la figura del santo como protector de los agricultores. Su leyenda se extendió así de pueblo en pueblo, arraigándose con fuerza en la cultura rural española.
La celebración de San Isidro en Quintana del Marco no solo mantiene viva una tradición centenaria, sino que recuerda la estrecha relación entre la fe, la tierra y el sustento diario.












