Esta mañana, bajo un sol implacable, las calles de La Bañeza acogieron una escena singular protagonizada por el grupo bañezano Los Otrora, conocidos por recrear la vida cotidiana del pasado en la ciudad. En esta ocasión, celebraban el tradicional Día de los Vencejos, una jornada que invita a revivir costumbres, compartir vivencias y disfrutar de los sabores de antaño.
Entre risas, cerezas frescas y cervezas bien frías que ayudaban a mitigar el calor del mediodía, el grupo atrajo la atención de vecinos y visitantes. Pero fue la aparición de un inesperado personaje lo que terminó por convertir la escena en una auténtica postal veraniega: Javier, un viajero granadino, sorprendió a todos al pasar por el lugar montado en su caballo Rocinante, en pleno camino hacia Santiago de Compostela.
El encuentro, tan espontáneo como pintoresco, dejó una estampa digna de crónica: tradición, hospitalidad y aventura entrelazadas en una soleada mañana de junio. Sin haberlo previsto, La Bañeza se convirtió por unos minutos en punto de confluencia de épocas y caminos.











