El Palacio de Gaudí dedica esta semana su espacio Hacedores Del Palacio a las mujeres de Jiménez de Jamuz, figuras esenciales pero poco reconocidas en la historia del edificio. Ellas fueron las responsables de dar color y vida a los ladrillos que hoy enmarcan puertas y ventanas del Palacio.
Una vez que las piezas de barro estaban secas, estas mujeres las pintaban cuidadosamente utilizando plumas de ala de gallina como pinceles. Posteriormente, aplicaban un baño de mineral que les otorgaba el característico esmaltado final.
Con este homenaje, el Palacio de Gaudí pone en valor el papel de estas artesanas, cuyas manos dejaron una huella imborrable en cada rincón de la obra.








