La noche del Lunes Santo se vivió con gran recogimiento y solemnidad gracias al Vía Crucis procesional organizado por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Numerosos fieles acompañaron el recorrido en un ambiente de profundo respeto y silencio, solo roto por el sonido grave de un tambor que marcaba el paso de la comitiva.
La procesión dio comienzo a las 21:00 horas desde la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, desde donde partieron las imágenes de Crucificado Tendido, Jesús Crucificado, Nuestra Señora de la Piedad y Nuestra Señora de la Soledad, despertando la devoción de los asistentes.
A lo largo del recorrido, que discurrió por calles emblemáticas como Plaza Mayor de La Bañeza, Juan de Mansilla, Manuel Diz, Tejadillo, Emilio Alonso Ferrero y Astorga, se fueron rezando las estaciones del Vía Crucis. Cada parada invitó a la reflexión, generando momentos de especial intensidad espiritual entre los presentes.
El desfile regresó finalmente a la capilla tras completar el itinerario previsto, cerrando una jornada marcada por la sobriedad y la tradición.























