La cuenta atrás para el esperado potaje del Miércoles Santo y la tradicional procesión del Santo Potajero ya está en marcha. Desde La Bañeza al Día continuamos desvelando los entresijos de una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa bañezana, organizada por la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad. Un trabajo arduo, de horas y dedicación, que permanece en gran medida oculto para el público.
Martes Santo: precisión y coordinación
A primera hora de la mañana de este Martes Santo, los hermanos de la cofradía iniciaban una intensa jornada. Comenzaban a picar cerca de 1.000 porretas, mientras se cambiaba el agua al bacalao para evitar el exceso de sal. Paralelamente, se troceaban los ajos en láminas y se recogían los sacos de garbanzos, que alcanzan los 320 kilos.
Ya por la tarde, llegaba uno de los momentos clave: la incorporación de los garbanzos al agua del bacalao. Removidos cuidadosamente por los cofrades, estos permanecerán en reposo durante la noche para alcanzar su punto óptimo. Además, se dejaba preparado el “majao”, base fundamental para el refrito que se elaborará al día siguiente.
La jornada concluye con la vista puesta en la madrugada: será a las 4:00 horas cuando se retomen los trabajos para afrontar los últimos preparativos, que se darán a conocer en el próximo reportaje.
Lunes Santo: el inicio de todo
Pero esta historia comienza días antes. El Lunes Santo marcó el arranque de una labor silenciosa y meticulosa en las dependencias de la cofradía. Desde primera hora, la actividad era ya frenética: sobre las mesas se acumulaban los 230 kilos de bacalao —valorados en torno a 4.000 euros— que los voluntarios troceaban pieza a pieza antes de sumergirlos en agua.
Al mismo tiempo, otros hermanos se encargaban de limpiar a fondo las grandes cazuelas donde se cocinará el potaje. Todo debía estar impecable para recibir los ingredientes.
La tarde se dedicó a pelar ajos y preparar el perejil, adelantando así tareas del martes. Ya al final del día, se volvió a cambiar el agua al bacalao, en un proceso donde cada detalle cuenta dentro de un engranaje perfectamente coordinado.
Cifras que reflejan la magnitud
Los números hablan por sí solos y dan cuenta de la dimensión de esta iniciativa solidaria:
- 230 kilos de bacalao
- 320 kilos de garbanzos
- 100 kilos de arroz
- 165 litros de aceite
- 22 kilos de pimentón
- 45 kilos de pastas (más de 3.000 unidades)
Todo ello permitirá elaborar más de 4.000 raciones que se repartirán entre vecinos y visitantes.
Este reportaje continuará desvelando, hasta el miércoles, los secretos de una tradición que no solo se vive, sino que también se trabaja intensamente.




















