La madrugada del Miércoles Santo volvió a estar marcada por la intensidad y el recogimiento con la celebración de la Procesión del Miserere, organizada por la Cofradía de la Santa Vera Cruz. Este acto, considerado uno de los más emotivos de la Semana Santa local, dio comienzo a las 00:00 horas desde la capilla de la cofradía, en un ambiente cargado de solemnidad.
El cortejo recorrió distintas calles del municipio, atravesando Juan de Ferreras, República de El Salvador, La Zaya, La Fuente, Manuel Diz, Plaza Mayor y Juan de Mansilla, antes de regresar a su punto de partida. A lo largo del itinerario, el silencio y la oración acompañaron el paso de la Santa Cruz, creando una atmósfera de profundo respeto y espiritualidad.
Las buenas temperaturas permitieron que numerosos vecinos se acercaran para presenciar y acompañar la procesión, demostrando una vez más su arraigo en la tradición local. Durante el recorrido, el sonido seco y contundente de las carracas, agitadas por los cofrades, aportó un tono austero y sobrecogedor al desfile.
Un año más, la Procesión del Miserere puso de manifiesto la importancia de esta tradición, reflejo del fervor y la herencia cultural que la Cofradía de la Santa Vera Cruz conserva y transmite generación tras generación.




















