El grupo de caminantes de La Bañeza se desplazó este sábado 18 de abril hasta tierras asturianas para completar una nueva etapa del Camino Primitivo, en una jornada marcada por el buen ambiente y unas condiciones meteorológicas favorables para la práctica del senderismo.
La etapa dio comienzo en la localidad de Tineo, donde los participantes realizaron una breve parada para tomar un café antes de iniciar la marcha. A pesar de la presencia de una niebla persistente, la temperatura resultó agradable para caminar. Tras pasar por el Ayuntamiento, el grupo afrontó las primeras subidas, caracterizadas por pendientes exigentes.
El recorrido continuó junto a la fuente de San Juan y prosiguió por un camino de tierra entre bosques de árboles caducifolios, atravesando el Regueiro de Robleu. Más adelante, los senderistas pasaron por el mirador de Letizia, desde donde pudieron contemplar el paisaje de la sierra tinetense. La ruta, que discurre por la falda del monte Brañugas y el pico Navariego, ofreció una sucesión de lomas con vistas que se extienden hasta las cumbres leonesas.
En el horizonte se distinguía el puerto del Palo, mientras el grupo avanzaba en ascenso por parajes como la Freita y el Rebuchar hasta alcanzar el collado de la Guardia. Posteriormente, el itinerario continuó por un camino herboso que rodea el pico de Puliares, pasando junto a los pozos de la Llamavieya y del Ruixidor.
La comitiva hizo un alto en el caserío de Piedratecha para reponer fuerzas antes de continuar la marcha. Tras atravesar una vaguada con vistas a la aldea de Obona, los caminantes llegaron a Villaluz y recorrieron diversas aldeas pertenecientes a las parroquias de Obona, Vega del Rey, Berrugoso y Las Tiedas.
Finalmente, el grupo alcanzó su destino del día en Capiello, donde disfrutaron de una comida en un restaurante de la zona. A media tarde, emprendieron el regreso a La Bañeza tras haber compartido una jornada de senderismo marcada por el buen tiempo, el esfuerzo y el compañerismo.








