El Gran Premio de Velocidad Ciudad de La Bañeza alcanzará este año su 65ª edición, una cifra que confirma la vigencia de una de las pruebas de motociclismo urbano más emblemáticas de España. La ciudad volverá a rugir el fin de semana del 8 y 9 de agosto, aunque la actividad del Gran Premio comenzará el viernes 7 con las verificaciones y los actos previos.
La efeméride tiene un significado especial porque el circuito urbano nació en 1952, cuando un grupo de aficionados bañezanos decidió organizar una carrera aprovechando las calles del casco urbano. En una España con escasos circuitos permanentes, aquella iniciativa convirtió a La Bañeza en un referente del motociclismo popular y sentó las bases de una tradición que ha perdurado durante más de siete décadas.
Un circuito nacido de la afición
La primera prueba, conocida como Circuito Motorista Bañezano, se celebró en 1952 durante las fiestas de la ciudad. La respuesta del público fue inmediata: vecinos y visitantes se volcaron con una carrera que transformaba las calles habituales en un trazado de velocidad.
El éxito de aquella experiencia impulsó la creación del Moto Club Bañezano, fundado oficialmente en 1954. Desde entonces, el club ha sido el encargado de mantener viva la competición, adaptar el circuito a las exigencias de seguridad de cada época y conservar el espíritu de las antiguas carreras urbanas.
Aunque el circuito nació en 1952, este año se conmemora la 65ª edición del Gran Premio. La diferencia se debe a que la carrera no pudo disputarse en todos los años transcurridos desde su creación.
A lo largo de su historia hubo interrupciones por motivos organizativos y económicos, y más recientemente por la pandemia de la COVID-19 en 2020. Por ello, en 2026 han pasado 74 años desde la primera carrera, pero el número oficial de ediciones alcanza las 65.
Un trazado único en España
El circuito urbano de La Bañeza ha ido evolucionando con el tiempo. La línea de salida ha cambiado de ubicación en distintas etapas y el recorrido se ha modificado para mejorar la seguridad de pilotos y espectadores, aunque mantiene la esencia de las carreras tradicionales: calles estrechas, proximidad del público y un ambiente difícil de encontrar en otros escenarios del motociclismo.
Ese carácter especial ha convertido al Gran Premio en una cita de referencia para los aficionados a las motos clásicas y de velocidad. Además, por sus calles pasaron pilotos que posteriormente alcanzarían relevancia internacional, como Ángel Nieto, Jorge Martínez Aspar o Manuel Herreros.
Una ciudad volcada con las dos ruedas
La celebración del Gran Premio supone cada verano uno de los acontecimientos más importantes para La Bañeza. Miles de aficionados llegan a la ciudad para seguir las carreras, visitar los boxes y vivir un ambiente que mezcla competición, historia y tradición popular.
La organización y las instituciones locales han destacado que esta LXV edición será una de las más especiales de los últimos años, precisamente por el simbolismo de alcanzar las 65 ediciones de una prueba que nació de forma casi artesanal y que hoy es reconocida como uno de los grandes circuitos urbanos de velocidad de España.
El legado de 1952
Más de setenta años después de aquella primera carrera, La Bañeza mantiene intacta la idea que dio origen al circuito: acercar el motociclismo a la gente y convertir las calles de la ciudad en un escenario de velocidad.
Del 7 al 9 de agosto de 2026, la ciudad volverá a escuchar el rugido de los motores y a celebrar una historia que comenzó en 1952 gracias a la pasión de unos aficionados y que, 65 ediciones después, sigue siendo una de las grandes señas de identidad de La Bañeza.







