La Selección Española de Fútbol se proclamó este domingo campeona del mundo tras imponerse por 1-0 a Argentina en una final que mantuvo a todo un país en vilo hasta la prórroga. En La Bañeza, la emoción se vivió desde mucho antes del pitido inicial, con cientos de aficionados preparados para animar a la Roja.
Desde primera hora de la tarde, las calles comenzaron a teñirse de rojo y amarillo. Camisetas, bufandas, banderas, caras pintadas y una mezcla de ilusión y nervios fueron los protagonistas de las horas previas al encuentro. Bares, plazas y hogares se convirtieron en improvisadas gradas donde cada jugada se vivió con máxima intensidad.
Durante los 90 minutos reglamentarios, y también en la prórroga, cada ocasión levantó a los aficionados de sus asientos. Los gritos de «¡Uy!» acompañaron cada acercamiento al área rival, mientras el nombre de España resonaba una y otra vez entre cánticos y aplausos. Aunque el gol se resistía, la confianza en la victoria nunca desapareció.
La recompensa llegó en el minuto 106. Ferran Torres desató la locura al marcar el 1-0 que acabaría dando a España el título de campeona del mundo. Un tanto que hizo estallar de alegría a los aficionados bañezanos, que no tardaron en salir a las calles para celebrar una noche histórica.
La ciudad se convirtió en una auténtica fiesta. Decenas de personas recorrieron las principales calles entre cánticos, banderas y bocinazos hasta llegar a la Plaza Antonio Colinas, donde continuó la celebración con música, bailes y un ambiente de euforia que se prolongó durante horas. Una noche inolvidable en la que La Bañeza volvió a demostrar su pasión por el fútbol y su orgullo por la Selección española.






























