Roberto Fernández Lobato, bañezano residente en La Valduerna y apasionado del arte del disfraz, fue homenajeado por Los Otrora en el Filandón Carnavalero y Tortilla Literaria que celebraron como anticipo al Carnaval. Con un extenso currículum carnavalero, Roberto ha dejado huella en cada rincón donde ha compartido su creatividad y humor.
Su trayectoria en el carnaval comenzó desde niño, cuando sus primeros recuerdos lo sitúan corriendo por las calles disfrazado de vaquero. Sin embargo, fue en su adolescencia cuando su pasión explotó, especialmente en 1996, cuando se presentó como el inconfundible conejito Duracell. Desde entonces, cada año ha dado vida a una infinidad de personajes y situaciones nacidas de su desbordante imaginación.
En 2001, su originalidad y dedicación fueron reconocidas por el grupo Los +Turba2, que le otorgó el singular título de Fray Lobato Masturbado. Además, la Peña El Sombrero también le rindió homenaje por su contribución al carnaval, y más recientemente, en 2024, fue el encargado de dar el pregón de las fiestas de Fresno de la Valduerna.
Roberto no solo destaca por sus disfraces, sino también por las comedias que realiza cada año junto a su inseparable amigo Manuel «Pinto». Juntos forman una pareja carnavalera que nunca deja de sorprender. Incluso en el ámbito laboral, ambos llevaban su espíritu festivo al máximo, disfrazándose para acudir a trabajar en León.
El carnaval familiar también ocupa un lugar especial en su corazón. No se pierde el desfile infantil, al que asistía con sus hijos cuando eran pequeños, ni la oportunidad de compartir disfraces junto a su mujer, como cuando se vistieron de novios.
Roberto Fernández Lobato es el ejemplo perfecto del carnaval sin límites, ese que exige resistencia y pasión. Su capacidad para sorprender con ideas costumbristas y su inconfundible sentido del humor lo han convertido en una figura querida y admirada tanto en La Bañeza como en otras localidades, donde también participa en comedias junto a la asociación El Fréjole.
El homenaje ha sido una oportunidad para reconocer y celebrar el legado carnavalero de Roberto, un auténtico alma creativa que mantiene viva la esencia festiva.











