La Asociación para la Protección del Valle del Jamuz ha emitido un comunicado en respuesta a las recientes declaraciones realizadas en medios de comunicación por el alcalde presidente de la Junta Vecinal de Quintanilla de Flórez, Alejandro Rancho, en relación con el aprovechamiento de los recursos naturales del valle.
En primer lugar, la asociación coincide con el regidor en resaltar el valor paisajístico y natural del territorio, al que califica de “precioso”, pero subraya que dicha riqueza es fruto de una gestión sostenible mantenida durante siglos por la población local. Según el colectivo, este equilibrio se ha basado en un uso responsable de los recursos y no en un modelo extractivo intensivo.
En segundo término, la entidad defiende que la gestión pública debe ser sostenible y solidaria. Reconoce la necesidad de recursos económicos por parte de las instituciones, pero rechaza que la pérdida de población sirva como argumento para desmantelar los bienes comunales o sobreexplotar los acuíferos.
A su juicio, el desarrollo debe lograrse mediante una administración rigurosa y transparente de los fondos existentes, y no mediante la cesión del agua subterránea a intereses privados.
Asimismo, la asociación apuesta por un modelo económico basado en la transformación local de los productos. En este sentido, considera más adecuados proyectos vinculados a la industria agroalimentaria o láctea, que refuercen la economía circular y de proximidad, frente a iniciativas centradas en la extracción de agua para su embotellado, que —según advierte— dejan el territorio sin recursos cuando el acuífero se agota.
El comunicado también denuncia lo que califica como un “agravio comparativo” entre agricultores y ganaderos locales y empresas externas. Mientras que a los primeros se les imponen restricciones severas de riego en épocas de sequía para preservar el caudal de los ríos, a las segundas se les facilitaría la extracción de grandes volúmenes de agua del mismo acuífero.
En relación con el empleo, la asociación señala que se habla de puestos de trabajo futuros sin tener en cuenta los que ya existen en el sector primario, que depende directamente del agua para su continuidad. Considera que cualquier proyecto que ponga en riesgo este recurso esencial supone una amenaza para la agricultura y la ganadería tradicionales.
Por último, la entidad reafirma su independencia y su compromiso con la transparencia, indicando que no mencionará marcas comerciales para evitar darles publicidad. Defiende que su función es proteger el patrimonio natural del Valle del Jamuz y advierte de que el respaldo institucional no debe favorecer la privatización de los recursos frente a su uso público.
El comunicado concluye con un mensaje claro: el agua es un bien común que debe ser protegido y el valle, según la asociación, no puede convertirse en objeto de explotación a corto plazo.









