Como cada otoño, los integrantes de la iglesia de La Bañeza volvieron a reunirse en Corporales para celebrar su tradicional magosto, una cita profundamente arraigada en la vida de la comunidad. Entre nubes, castañas asadas y momentos de convivencia, los asistentes compartieron jornadas marcadas por la oración, la alegría y el encuentro fraterno.
Los jóvenes, niños y familias se convirtieron en los grandes protagonistas de unos días que muchos calificaron de inolvidables. Actividades, espacios de reflexión y dinámicas comunitarias permitieron fortalecer los lazos entre los participantes y mantener vivo el espíritu festivo y espiritual de esta tradición.
La comunidad expresó además su agradecimiento a todos los padres, madres y acompañantes que hicieron posible el encuentro. Destacaron su entrega, el tiempo dedicado y el cariño aportado, elementos que, según señalaron, resultan esenciales para la continuidad y la vitalidad de este magosto anual.








