Las nuevas bases del desfile de pendones de San Froilán de León han generado malestar entre algunos de los grupos participantes, especialmente entre pendoneros de la zona de La Bañeza, que están planteándose no acudir este año a la capital leonesa.
Según han trasladado a este medio varios pendoneros de la zona, una de las principales novedades de las bases es la obligación de que los participantes acudan vestidos con traje regional o, alternativamente, con camisa blanca, pantalón, calzado y fajín. Una condición que, aseguran, ha provocado sorpresa y rechazo entre quienes participan habitualmente en el desfile.
Expertos en cultura e indumentaria tradicional consideran esta exigencia «una aberración» desde el punto de vista de la tradición leonesa. Argumentan que, además de resultar inapropiada, la indumentaria exigida puede ser poco adecuada e incluso peligrosa para quienes participan en la puja de los pendones.
Según explican, los pendones cuentan con una historia muy anterior a la configuración de los actuales trajes tradicionales, cuya consolidación sitúan a finales del siglo XIX y comienzos del XX. A su juicio, estos trajes responden a una moda histórica concreta que posteriormente ha sido recuperada y recreada principalmente por grupos folclóricos, mientras que la tradición de los pendones ha continuado viva hasta la actualidad.
En este sentido, los pendoneros consideran que el desfile de San Froilán no constituye una recreación histórica de una determinada época, sino que forma parte de las celebraciones actuales de las fiestas leonesas. Por ello, cuestionan que se pretenda imponer una determinada estética vinculada a la indumentaria tradicional.
Críticas a la uniformización
Especialmente cuestionada es la posibilidad de acudir con camisa blanca, pantalón negro, zapatos y fajín. Los pendoneros señalan que esta combinación «no es tradicional de ningún sitio» y la relacionan más con determinados criterios de uniformización promovidos durante la época de la Sección Femenina del régimen franquista que con la diversidad real de la indumentaria tradicional leonesa.
A su entender, obligar a los vecinos de los pueblos a vestir de una determinada manera supone precisamente lo contrario de lo que debería representar la cultura tradicional: una amplia variedad de prendas, tejidos, técnicas, colores y formas de vestir.
También consideran que la uniformización resta protagonismo a uno de los elementos que, según defienden, hacen especialmente atractivo el desfile: el enorme colorido de los pendones y de las personas que los acompañan.
«Nos reconocemos por los colores de nuestras camisetas»
Los propios pendoneros apuntan además a otro aspecto que consideran fundamental: la identidad de cada pueblo dentro del desfile.
Según explican, las camisetas de diferentes colores permiten a los participantes reconocerse entre sí y localizar a los distintos pueblos que acuden a León. «Nos conocemos y localizamos por los colores de las camisetas», señalan, destacando que durante el desfile también descubren pueblos nuevos que han recuperado o restaurado su pendón y otros cuya existencia desconocían.
A ello se suma, según explican, el orgullo de llevar el nombre del pueblo visible en la espalda de las camisetas. Una práctica que, aseguran, parece querer eliminarse con las nuevas normas.
Los pendoneros rechazan además la idea de que estas camisetas hagan que el desfile tenga apariencia de «desfile de peñas». En su opinión, precisamente las asociaciones y pequeños grupos de vecinos son una pieza esencial para que la tradición de los pendones siga viva.
El papel de las asociaciones de los pueblos
Los participantes recuerdan que buena parte de los pendones que actualmente salen a las calles de la provincia se mantienen gracias al trabajo de pequeñas asociaciones, grupos de amigos y las conocidas como agrupaciones de «Amigos del Pendón».
Son estos colectivos, explican, los que se encargan en muchos casos de recuperar, restaurar, conservar y sacar cada año los pendones de sus localidades. Una labor que consideran imprescindible para evitar que una tradición centenaria desaparezca.
Por ello, los pendoneros defienden que el carácter popular y asociativo del desfile no debería interpretarse como algo negativo, sino como una de las claves que han permitido que la tradición llegue hasta nuestros días.
Ante este escenario, desde la zona de La Bañeza ya se está planteando la posibilidad de no participar en el desfile de pendones de San Froilán de León. Los afectados esperan que las nuevas condiciones puedan revisarse y que se tenga en cuenta la opinión de quienes, año tras año, mantienen viva esta tradición en los pueblos de la provincia.







