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La alubia IGP La Bañeza-León: un producto único que exige cuidados especiales desde la siembra hasta la cosecha

La Bañeza dedica el mes de noviembre a uno de sus productos más representativos con la celebración de las III Jornadas Gastronómicas de la Alubia, una iniciativa en la que participan un total de 20 establecimientos hosteleros de la ciudad, alrededores y León capital. Durante estas jornadas, vecinos y visitantes podrán disfrutar de diferentes propuestas culinarias elaboradas con la alubia amparada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP), protagonista indiscutible de la gastronomía bañezana.

La iniciativa busca poner en valor este producto de calidad, así como acercar al público las características de una legumbre estrechamente vinculada al territorio y al trabajo de los agricultores.

Detrás de cada plato hay un proceso de cultivo que requiere unas condiciones climáticas y unos cuidados específicos. La siembra de las alubias comienza habitualmente a mediados de mayo, cuando las temperaturas empiezan a suavizarse y disminuye el riesgo de heladas. Aunque este cultivo puede adaptarse a diferentes zonas geográficas, la provincia de León reúne unas condiciones especialmente favorables para su desarrollo.

Las alubias son sensibles a las heladas y necesitan calor durante buena parte de su ciclo vegetativo, además de temperaturas suaves y ausencia de lluvias en la fase de secado. La recolección se prolonga aproximadamente durante un mes, desde mediados de agosto hasta mediados o finales de septiembre, dependiendo de las variedades y de las condiciones meteorológicas.

Entre las variedades, la plancheta destaca por su textura especialmente mantecosa, una de sus principales señas de identidad. Sin embargo, también es una de las más delicadas de cultivar. Requiere un manejo más específico durante el desarrollo de la planta y el cuajado de las flores, así como especial atención durante la recolección. Su ciclo más tardío, que puede prolongarse hasta finales de septiembre, la hace especialmente vulnerable a las lluvias otoñales y a la aparición de hongos.

El cambio climático, un reto para los agricultores

Las altas temperaturas registradas durante los últimos años también están teniendo consecuencias sobre el cultivo. Cuando el termómetro supera los 30 o 32 grados, la planta puede entrar en un estado de latencia que ralentiza temporalmente su actividad vegetativa.

El impacto depende del momento en el que se produzca ese episodio de calor. Si coincide con la floración y el cuajado, puede impedir que las flores lleguen a cuajar, obligando a la planta a esperar a una nueva floración. Esta circunstancia puede traducirse en una pérdida de producción.

Ante este escenario, los agricultores están adaptando progresivamente sus técnicas de cultivo. La modernización de los regadíos está desempeñando un papel importante, ya que permite ajustar el riego a las necesidades de la planta y a las previsiones meteorológicas. En periodos de calor intenso, una de las estrategias consiste en aumentar la frecuencia del riego, aplicando menores cantidades de agua en cada turno para refrescar el cultivo y reducir los efectos de las altas temperaturas.

De esta manera, las III Jornadas Gastronómicas de la Alubia no solo ofrecen una oportunidad para disfrutar de este producto en los establecimientos hosteleros, sino también para reconocer el trabajo que hay detrás de una legumbre que forma parte de la identidad agrícola y gastronómica de la zona.

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