Un año más la festividad de la primavera se vuelve a vestir de gala en Jiménez de Jamuz. Gracias al empeño de muchos vecinos/as del pueblo, la tradición de los MAYOS suma un año más con 9 representaciones artísticas. Los Mayos del Municipio de Santa Elena de Jamuz tienen la distinción de Fiesta de Interés Turístico de la Diputación Provincial de León.
El municipio leonés de Jiménez de Jamuz ha recuperado este 2026 una figura singular de su historia local: Tirso Mateos Claro, conocido popularmente como “El Tí Tirso”, considerado el primer vecino vinculado a las artes escénicas del que se tiene constancia escrita en la localidad.
El hallazgo se remonta a varios años atrás, cuando Porfirio Gordón, Cronista Oficial del Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz, revisaba antiguos libros del Juzgado municipal. Entre documentos fechados en 1878, en los que predominaban oficios como labrador o alfarero, apareció una inscripción que llamaba poderosamente la atención: la de un vecino cuyo oficio figuraba como “comediante”.
Aquel registro correspondía a Tirso Mateos Claro, un jiminiego que, según pudo investigar el cronista, se dedicaba a fabricar juguetes utilizando huesos de patas de cerdo. Estas piezas, manipuladas con hilos, funcionaban como rudimentarias marionetas con las que ofrecía pequeñas representaciones. Este ingenio artesanal le valió el calificativo de comediante, convirtiéndose así en la primera referencia documentada de una persona del pueblo ligada al mundo del espectáculo.
Más de un siglo después, su figura ha sido rescatada por los vecinos dentro de una de las tradiciones más arraigadas de Jiménez de Jamuz: “Los Mayos”. Esta celebración primaveral, caracterizada por la creación de escenas con muñecos artísticos, sirve cada año para rendir homenaje a personajes destacados de la vida local.
En 2026, además, la conmemoración ha tenido un significado especial al coincidir con el 25 aniversario del Certamen Nacional de Teatro Tierra de Comediantes. Por este motivo, los vecinos del barrio de La Plaza han dedicado su mayo a “El Tí Tirso”, reconociendo su papel como precursor simbólico de la tradición teatral en la localidad.
La escena va acompañada de una leyenda popular que recrea la vida humilde y errante del personaje, destacando su capacidad para sobreponerse a la adversidad a través del arte. El texto evoca a un hombre de origen humilde, marcado por la pobreza, que recorría ferias y caminos llevando alegría con sus marionetas y actuaciones improvisadas.
Según la tradición recogida en estos versos, Tirso no aprendió su oficio de nadie, sino que lo desarrolló con esfuerzo y creatividad, convirtiéndose en titiritero por vocación. Su historia, entre la realidad documentada y la recreación popular, lo sitúa como una figura entrañable y pionera, símbolo del vínculo histórico de Jiménez de Jamuz con el teatro.
Con este homenaje, el municipio no solo rescata una curiosidad histórica, sino que reafirma su identidad cultural, reivindicando sus raíces escénicas y el valor de quienes, incluso desde la precariedad, contribuyeron a mantener viva la tradición artística.






