Hoy se celebra la festividad de San Isidro Labrador y, con motivo de esta jornada, numerosos pueblos de la comarca se han llenado de actos religiosos y festivos en honor al patrón del campo.
La veneración a San Isidro como intercesor ante Dios para pedir lluvia en primavera se remonta al siglo XIII, cuando en los pueblos de Castilla la Nueva y otras regiones agrícolas del centro peninsular se realizaban rogativas para evitar la pérdida de las cosechas por la sequía. Estas plegarias, nacidas en un contexto marcado por el clima seco y la constante amenaza de hambruna, consolidaron la figura del santo como protector de los agricultores y extendieron su devoción por toda la cultura rural española.
En Genestacio de la Vega, la celebración comenzó temprano, a las diez y media de la mañana, con la participación de numerosos vecinos del municipio. Posteriormente, a las 13:30 horas, los actos se trasladaron a Quintana del Marco, donde se vivió con gran devoción la festividad de San Isidro Labrador.
La jornada, organizada por la Junta Agropecuaria, reunió a vecinos y visitantes en una emotiva procesión que aunó tradición, fe y agradecimiento por los frutos de la tierra. Uno de los momentos más singulares de la celebración fue la tradicional doble bendición del campo, una costumbre característica de Quintana del Marco. El sacerdote bendijo “a las dos manos”, primero el secano y después el regadío, en un gesto simbólico que refleja la importancia de ambos sistemas para la economía agrícola local.
En la procesión participaron el pendón y la cruz, acompañados por las imágenes de San Isidro, la Virgen de Fátima y la Virgen de Secos, recorriendo solemnemente las calles del pueblo hasta culminar con la tradicional bendición de los campos.
Tras los actos religiosos, la festividad continuó con un ambiente de convivencia y celebración popular que incluyó vermú, comida, bingo y chocolate, reforzando el carácter comunitario y festivo de una tradición profundamente arraigada en la comarca.
















