El grupo de caminantes de La Bañeza se desplazó este sábado 16 de mayo hasta tierras asturianas para completar una nueva etapa del Camino Primitivo, en una jornada marcada por el esfuerzo, la convivencia y la belleza del paisaje.
La ruta comenzó en Campiello, donde los participantes realizaron una breve parada para tomar un café antes de iniciar la caminata. Aunque el día amaneció nublado, las temperaturas agradables favorecieron el recorrido.
Durante la etapa, los senderistas atravesaron localidades y parajes emblemáticos como El Fresno, con su capilla de la Magdalena, y El Espín, continuando por pequeñas aldeas como Pereda y Orrea. Una senda herbosa les condujo hasta Borres, desde donde prosiguieron el ascenso por una pista de cemento entre espectaculares paisajes de montaña y pinares.
A la salida de Borres, el grupo llegó al conocido cruce que ofrece la posibilidad de continuar por el Camino de Hospitales o por la ruta de Pola de Allande. Finalmente, optaron por esta última alternativa, más larga pero igualmente atractiva, pasando por Samblismo y La Mortera, perteneciente a la parroquia de Santiago de Cerredo.
El recorrido alternó constantemente sendas y tramos de carretera durante varios kilómetros. Los caminantes ascendieron hasta Colinas de Arriba y descendieron posteriormente al río Villaverde, que cruzaron por un puente con la inscripción “José Pérez Satorrio”. Tras una nueva subida, alcanzaron el alto de Porciles, donde realizaron una parada para recuperar fuerzas.
La parte más exigente de la jornada llegó después, con una pronunciada bajada hasta el río Porciles y un duro ascenso posterior, ayudados por unos deteriorados escalones que salvaron la fuerte pendiente. Superado este tramo, atravesaron la pequeña aldea de Lavadoira y coronaron el alto del mismo nombre, punto en el que concluye el concejo de Tineo y comienza el de Allande.
Desde allí iniciaron el descenso hacia Ferroy por la falda del Pico Corona, continuando posteriormente hasta Pola de Allande. Antes de finalizar la etapa, el grupo pasó junto al monolito que marca los 100 kilómetros, con la inscripción dedicada a Alfonso II el Casto, considerado el primer peregrino compostelano.
La jornada concluyó con un almuerzo en el que los participantes compartieron anécdotas y valoraciones del día, satisfechos por haber completado una etapa especialmente dura y sin incidentes. Tras ello, emprendieron el regreso a La Bañeza, dejando ya planificada la próxima etapa del Camino Primitivo.






