La IX Concentración Vespinos KM303 puso este domingo el broche final a un fin de semana marcado por la pasión por las dos ruedas, la convivencia y la solidaridad. La Plaza Mayor volvió a convertirse en el punto de encuentro para los aficionados al emblemático ciclomotor, en una jornada que reunió a cientos de participantes y que volvió a teñir de amarillo las calles de La Bañeza con las camisetas de los inscritos.
La recepción de participantes comenzó a las 11:00 horas y, una hora más tarde, arrancó la tradicional marcha por diferentes calles de la ciudad. Las decenas de Vespinos recorrieron varias vías de La Bañeza ante la mirada de vecinos y visitantes, que disfrutaron del desfile de estos vehículos convertidos ya en todo un símbolo de la cultura motociclista local.
La concentración registró este año un total de 238 inscripciones, aunque fueron más las motocicletas que participaron en la ruta. Como ya es tradición, cada euro de la inscripción se destinó a un fin solidario. De este modo, la Asociación Vespinos KM303 hizo entrega de 238 euros a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de La Bañeza.
Durante el acto, la presidenta de la asociación beneficiaria, M.ª Teresa González Martínez, agradeció el gesto solidario de los organizadores y participantes, destacando la importancia de que el evento continúe acordándose de la entidad. Además, recordó con emoción a Melchor del Río «Chorín», quien estuvo muy vinculado a la asociación y cuya figura sigue muy presente. «Queremos que este acto sea también un homenaje a Chorín para que lo sigamos recordando. Muchas gracias», señaló.
Precisamente, la concentración ha rendido homenaje por segundo año consecutivo a Melchor del Río «Chorín», una figura muy querida y estrechamente ligada al motociclismo bañezano.
Tras la ruta tuvo lugar el tradicional concurso de motocicletas, en el que el jurado premió diferentes categorías. El galardón a la moto mejor restaurada fue para José Manuel Triguero, premio que recogió Valentina del Río. La moto mejor conservada fue la de Víctor Fuertes, mientras que el reconocimiento a la moto más antigua recayó en Pablo, llegado desde Medina del Campo.
El premio al vespinero más veterano fue para José Rodríguez, mientras que César, procedente de Aranda de Duero, recibió el reconocimiento al participante llegado desde más lejos. La organización también entregó un premio especial para unos recién casados, uno de los momentos más simpáticos de la jornada.
El encuentro concluyó con una gran paellada para todos los inscritos en el parque de El Jardinillo, seguida del tradicional sorteo de regalos, poniendo así el punto final a una edición que ha vuelto a demostrar la enorme afición que despierta el Vespino en La Bañeza, una ciudad donde la moto sigue siendo mucho más que un medio de transporte: una auténtica seña de identidad.


























