El grupo de caminantes de La Bañeza se desplazó el sábado 10 de octubre hasta Fonfría, en la provincia gallega de Lugo, para completar una nueva etapa del Camino Primitivo, en una jornada marcada por la tranquilidad del recorrido, las buenas condiciones para caminar y los paisajes de la montaña lucense.
La actividad comenzó con una parada para tomar café antes de llegar al punto de partida. La marcha arrancó bajo un cielo nublado y con una temperatura ideal para la práctica del senderismo. El grupo avanzó por una pista en la que uno de los mojones jacobeos indicaba que restaban 165,990 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.
El itinerario continuó por el monte de Penoucos hasta alcanzar Barbeitos. Desde allí, los participantes recorrieron un sendero entre pinos que les condujo a Sivela, en la parroquia de San Martín, y posteriormente a la ermita de Santa Bárbara. Junto a este templo, el grupo pudo disfrutar de un mirador con un banco desde el que contemplar el paisaje de los alrededores.
La siguiente parada del recorrido fue Paradanova, un cruce de caminos del itinerario jacobeo en el que los caminantes optaron por continuar en dirección a A Fonsagrada, en lugar de tomar la ruta hacia Proba de Burón. Durante este tramo pasaron junto a la capilla de la Santa Cruz y siguieron por el camiño da Granxa hasta llegar al núcleo urbano de A Fonsagrada, donde realizaron una pausa para reponer fuerzas.
Tras el descanso, el grupo retomó la marcha por un sendero en dirección a Padrón y se adentró en la parroquia de San Xoán de Padrón. Una nueva senda les llevó hasta la fonte do Pastizal y, posteriormente, una pista forestal rodeada de coníferas les condujo hasta Vilardongo.
La ruta prosiguió hacia Pedrafitelas, donde los caminantes pasaron junto a un merendero que ofrece amplias vistas panorámicas, un lugar que aprovecharon para tomar fotografías y conservar un recuerdo de la jornada.
Finalmente, los participantes alcanzaron Montouto, punto en el que dieron por concluida esta etapa del Camino Primitivo. El recorrido destacó por su carácter tranquilo y por la ausencia de grandes desniveles, lo que permitió disfrutar del entorno natural y de los distintos enclaves del itinerario.
La jornada concluyó con un almuerzo compartido, durante el cual los integrantes del grupo intercambiaron anécdotas y comentaron las experiencias vividas a lo largo del camino. El encuentro sirvió también para comenzar a planificar la próxima salida antes de emprender el regreso a La Bañeza.








