Hoy, 12 de agosto, se cumple un año de una de las jornadas más trágicas que ha vivido La Bañeza y su comarca. Hace exactamente un año, Abel Ramos perdía la vida mientras colaboraba en las labores de extinción del grave incendio que asolaba las comarcas. Dos días después, el 14 de agosto, fallecía también Jaime Aparicio, su compañero en aquella lucha contra las llamas.
Un año después, el dolor permanece, pero también lo hace el recuerdo de dos hombres que se enfrentaron al fuego tratando de ayudar a frenar su avance y que terminaron pagando un precio demasiado alto.
La noticia del fallecimiento de Abel Ramos, vicepresidente del Moto Club Bañezano y piloto habitual de la Urban Race Ciudad de La Bañeza, conmocionó profundamente a la ciudad. Abel perdió la vida el 12 de agosto de 2025 en el término municipal de Quintana y Congosto, mientras colaboraba en las labores de extinción del incendio originado en Molezuelas de la Carballeda.
Ramos y Jaime Aparicio habían puesto sus medios a disposición de quienes combatían las llamas. En un momento determinado, dos frentes de fuego se unieron de manera repentina, dejándolos atrapados. Abel falleció en el lugar, mientras que Jaime, de 36 años, resultó gravemente herido y fue trasladado al Hospital de León con importantes quemaduras.
Durante los días posteriores, toda La Bañeza permaneció pendiente de la evolución de Jaime. Sin embargo, el 14 de agosto llegaba la segunda y dolorosa noticia: Jaime Aparicio fallecía a consecuencia de las graves heridas sufridas en el incendio.
El recuerdo de Abel estuvo presente en el Gran Premio
La figura de Abel Ramos estuvo especialmente presente durante la celebración del 65 Gran Premio de Velocidad de La Bañeza, celebrado apenas unos días después de la tragedia.
A lo largo de aquellos días se sucedieron diferentes homenajes para recordar a Abel, su pasión por el mundo del motor y su vinculación con el Moto Club Bañezano y la Urban Race Ciudad de La Bañeza.
Uno de los gestos más emotivos fue el despliegue de una gran lona con su imagen en el edificio en el que residía. Su rostro pasó a formar parte del paisaje de una ciudad que trataba de asimilar todavía la pérdida.

También su carcross se convirtió en protagonista de uno de los momentos más emocionantes del Gran Premio. El vehículo fue llenándose de firmas y mensajes de cariño de aficionados y amigos y, el domingo, antes de la última carrera, realizó una vuelta al circuito.
El público respondió con un intenso y prolongado aplauso. En las instalaciones se encontraba también la familia de Abel, que vivió aquel momento entre lágrimas y emoción. No era una vuelta más al circuito. Era la despedida de un piloto, de un compañero y, sobre todo, de una persona muy querida.






Dos vidas marcadas para siempre por aquel incendio
Hoy, un año después, La Bañeza vuelve a recordar a Abel Ramos. Y dentro de apenas dos días, el 14 de agosto, volverá a hacerlo con Jaime Aparicio.
Sus nombres quedaron unidos para siempre a aquel incendio y a una tragedia que conmocionó a toda la comarca. Pero también quedaron ligados al compromiso, a la solidaridad y a la voluntad de ayudar en unos momentos en los que el fuego amenazaba con devorarlo todo.
El tiempo ha pasado, pero no ha borrado su recuerdo.
Abel y Jaime siguen presentes en sus familias, en sus amigos, en sus compañeros y en todos aquellos que compartieron con ellos parte de sus vidas. También en una ciudad que, un año después, continúa recordando aquel agosto de 2025 como uno de los episodios más dolorosos de su historia reciente.
También su coche de carcross se convirtió en un símbolo de la despedida. Fueron innumerables las firmas y mensajes que los aficionados dejaron sobre el vehículo, que el domingo, antes de la última carrera, realizó una vuelta al circuito. El silencio y el intenso aplauso de los espectadores acompañaron aquel recorrido, mientras su familia, presente en las instalaciones, vivía con emoción y lágrimas un momento especialmente doloroso.
Un año después, aquellas imágenes siguen formando parte de la memoria colectiva de La Bañeza.
Abel Ramos y Jaime Aparicio dejaron atrás a sus familias, amigos y compañeros, pero también un recuerdo que permanece vivo. Su entrega durante aquellos días de fuego, tratando de ayudar a frenar el avance de las llamas, no se olvida.
Hoy, cuando se cumple un año de aquella tragedia, La Bañeza vuelve la mirada hacia ellos para recordar sus nombres y mantener viva su memoria.
Desde La Bañeza al Día queremos trasladar nuevamente nuestro más sentido pésame a sus familias, amigos y compañeros, y sumarnos al recuerdo de Abel Ramos y Jaime Aparicio, cuyo recuerdo continúa presente a cada momento.
















